
Las palabras se recuestan en mi cama
a escucharla extraña historia de esa niña
que sacaba agua de sus pechos
para bañar a sus muñecas
Una vez terminado mi relato
y visiblemente afectadas
me confiesan en voz baja
que es el cuento más hermoso
jamás descrito
pero no una razón suficiente
para haberlas reunido
"La razón es lo de menos"
les respondo
"sólo soñaba con verlas
recostadas en mi cama"
Mario Melendez

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