y glorioso contento
de volver a mirarla!
¡Qué desgano el del viaje de ahora, que me cubre
de una angustia de pésame!
Presiento la fuga del amor en este octubre.
Corre la antigua posta en la llanura
Presiento la fuga del amor en este octubre.
Corre la antigua posta en la llanura
barrida por los cierzos de contino;
el sol avaro apenas si fulgura
sobre la paz de otoño del camino,
y con fúnebres sones que se dilatan
por la carretera van entonando en la mañana
austera coplas de desamor los postillones.
(Fuensanta: cuando ingreso
(Fuensanta: cuando ingreso
a tu azul valle la ternura de ayer
se me alborota, pero yo le aconsejo que se calle.
Mi corazón es una cuerda rota).
Y te miro por fin...
Y te miro por fin...
¡Pero qué raros se le aparecen a mi fe
taimada tu faz risueña y tus vestidos claros!
¡Oh, qué lejos te fuiste, enlutada!
Haces bien en reír de mis locuelas ilusiones,
Haces bien en reír de mis locuelas ilusiones,
¡ay Dios!, de hacerte mía, y en darlas un adiós,
que es alegría en el augurio de tus blancas telas.
En la zona en que muertas a cuchillo mis esperanzas
En la zona en que muertas a cuchillo mis esperanzas
yacen hoy deshechas ¿no miras, dulce amada,
la pagana visión de un amorcillo
que me dispara sus ardidas flechas,
pero que va volando en retirada?
Ramon Lopez Velarde


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