Materialismo
Corriente filosófica que surge en oposición al idealismo, que resuelve la cuestión fundamental de la filosofía dándole preeminencia al mundo material; resumidamente, lo material precede al pensamiento.
Según esta concepción el mundo y por extensión el universo es material, existente objetivamente fuera e independientemente de la conciencia. La materia es primaria y la conciencia y el pensamiento son propiedades de ésta a partir de un estado altamente organizada. El pensamiento en tal sentido es un nivel superior del conocimiento humano, proceso de reflejo de la realidad objetiva. Sostiene además que la materia no ha sido creada de la nada, que existe en la eternidad y que el mundo y sus regularidades son cognoscibles.
Contexto
La lucha entre materialismo e idealismo constituye el contenido del proceso histórico filosófico.
En el siglo XVII el termino "materialismo" se solía usar principalmente en el sentido de representaciones físicas acerca de la materia, y desde comienzos del siglo XVIII se usa en el sentido filosófico para oponer el materialismo al idealismo.
Historia
Corriente filosófica que surge en oposición al idealismo, que resuelve la cuestión fundamental de la filosofía dándole preeminencia al mundo material; resumidamente, lo material precede al pensamiento.
Según esta concepción el mundo y por extensión el universo es material, existente objetivamente fuera e independientemente de la conciencia. La materia es primaria y la conciencia y el pensamiento son propiedades de ésta a partir de un estado altamente organizada. El pensamiento en tal sentido es un nivel superior del conocimiento humano, proceso de reflejo de la realidad objetiva. Sostiene además que la materia no ha sido creada de la nada, que existe en la eternidad y que el mundo y sus regularidades son cognoscibles.
Contexto
La lucha entre materialismo e idealismo constituye el contenido del proceso histórico filosófico.
En el siglo XVII el termino "materialismo" se solía usar principalmente en el sentido de representaciones físicas acerca de la materia, y desde comienzos del siglo XVIII se usa en el sentido filosófico para oponer el materialismo al idealismo.
Historia
Los primeros vestigios que se tienen de la doctrina materialista se remontan a fines del tercer y principios del segundo milenio a. de n. e. en las culturas egipcias y babilónicas, donde se formaron las primeras concepciones materialistas espontáneas. También y un poco más tarde pero con mayor integridad se la encuentra en la filosofía de la India y China Antigua.
En monumentos de la cultura egipcia antigua se menciona por ejemplo "el agua fría creadora de todos los seres y de la que proceden todas las cosas, así como el aire que llena el espacio y se halla en todas partes", lo cual muestra que ya en ese entonces se planteaba en forma embrionaria la cuestión del origen material de los fenómenos naturales.
En la cultura babilónica, por ejemplo, nos encontramos con el astrónomo Seleuco (siglo II a. de n. e.) quien ya en ese entonces formuló conjeturas acerca de la estructura heliocéntrica del mundo.
En la India Antigua aparece a mediados del primer milenio a.C. en la doctrina lokayata (o escuela de los cārvākas) que sostenían que el mundo era material, compuesto de cuatro elementos primigenios: el fuego, el agua, el aire y la tierra. De estos elementos se formaban también los seres vivos, incluido el hombre, los cuales luego de morir se descomponían nuevamente en estos elementos. Los cārvākas además, sometieron a crítica las doctrinas religiosas imperantes en esa época sobre la existencia de dios, el alma y el mundo del más allá, demostrando que al morir el cuerpo, desaparecía la conciencia, por lo que consideraban absurda la doctrina de la transmigración de las almas.
Al comienzo de nuestra era esta corriente filosófica no resistió la lucha contra el idealismo y terminó por admitir la existencia de las almas aparte e independientemente de la materia.
Materialismo filosófico
El materialismo filosófico -o científico- contemporáneo es un sistema filosófico construido en lengua española, del que es autor principal el filósofo Gustavo Bueno.
Sus características fundamentales, determinadas en función del espacio antropológico (en tanto este espacio abarca al «mundo íntegramente conceptualizado» de nuestro presente) pueden trazarse siguiendo los tres ejes que se definen como organizantes de ese espacio: el eje radial, el eje circular y el eje angular.
El materialismo filosófico, desde el eje radial (relaciones de los hombres con su entorno no animado), se nos presenta como un materialismo cosmológico, y hace la crítica (principalmente) a la visión del mundo como efecto contingente de un Dios creador que poseyera a su vez la providencia y el gobierno del mundo.
El materialismo filosófico, desde el eje circular (relaciones de unos hombres con otros hombres), se aproxima al materialismo histórico, en la medida en que este materialismo constituye la crítica de todo idealismo histórico y de su intento de explicar la historia humana en función de una «conciencia autónoma» desde la cual estuviese planeándose el curso global de la humanidad.
El materialismo filosófico, desde el eje angular (relaciones de los hombres con entidades corpóreas no humanas y no reducibles al eje radial), toma la forma de un materialismo religioso que se enfrenta críticamente con el espiritualismo (que concibe a los dioses, a los espíritus, a las almas y a los númenes, en general, como incorpóreos), propugnando la naturaleza corpórea y real (no alucinatoria o mental) de los sujetos numinosos que han rodeado a los hombres durante milenios. El materialismo religioso identifica esos sujetos numinosos corpóreos con los animales, y se guía por el siguiente principio: «El hombre no hizo a los dioses a imagen y semejanza de los hombres, sino a imagen y semejanza de los animales.»
obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Materialismo
En monumentos de la cultura egipcia antigua se menciona por ejemplo "el agua fría creadora de todos los seres y de la que proceden todas las cosas, así como el aire que llena el espacio y se halla en todas partes", lo cual muestra que ya en ese entonces se planteaba en forma embrionaria la cuestión del origen material de los fenómenos naturales.
En la cultura babilónica, por ejemplo, nos encontramos con el astrónomo Seleuco (siglo II a. de n. e.) quien ya en ese entonces formuló conjeturas acerca de la estructura heliocéntrica del mundo.
En la India Antigua aparece a mediados del primer milenio a.C. en la doctrina lokayata (o escuela de los cārvākas) que sostenían que el mundo era material, compuesto de cuatro elementos primigenios: el fuego, el agua, el aire y la tierra. De estos elementos se formaban también los seres vivos, incluido el hombre, los cuales luego de morir se descomponían nuevamente en estos elementos. Los cārvākas además, sometieron a crítica las doctrinas religiosas imperantes en esa época sobre la existencia de dios, el alma y el mundo del más allá, demostrando que al morir el cuerpo, desaparecía la conciencia, por lo que consideraban absurda la doctrina de la transmigración de las almas.
Al comienzo de nuestra era esta corriente filosófica no resistió la lucha contra el idealismo y terminó por admitir la existencia de las almas aparte e independientemente de la materia.
Materialismo filosófico
El materialismo filosófico -o científico- contemporáneo es un sistema filosófico construido en lengua española, del que es autor principal el filósofo Gustavo Bueno.
Sus características fundamentales, determinadas en función del espacio antropológico (en tanto este espacio abarca al «mundo íntegramente conceptualizado» de nuestro presente) pueden trazarse siguiendo los tres ejes que se definen como organizantes de ese espacio: el eje radial, el eje circular y el eje angular.
El materialismo filosófico, desde el eje radial (relaciones de los hombres con su entorno no animado), se nos presenta como un materialismo cosmológico, y hace la crítica (principalmente) a la visión del mundo como efecto contingente de un Dios creador que poseyera a su vez la providencia y el gobierno del mundo.
El materialismo filosófico, desde el eje circular (relaciones de unos hombres con otros hombres), se aproxima al materialismo histórico, en la medida en que este materialismo constituye la crítica de todo idealismo histórico y de su intento de explicar la historia humana en función de una «conciencia autónoma» desde la cual estuviese planeándose el curso global de la humanidad.
El materialismo filosófico, desde el eje angular (relaciones de los hombres con entidades corpóreas no humanas y no reducibles al eje radial), toma la forma de un materialismo religioso que se enfrenta críticamente con el espiritualismo (que concibe a los dioses, a los espíritus, a las almas y a los númenes, en general, como incorpóreos), propugnando la naturaleza corpórea y real (no alucinatoria o mental) de los sujetos numinosos que han rodeado a los hombres durante milenios. El materialismo religioso identifica esos sujetos numinosos corpóreos con los animales, y se guía por el siguiente principio: «El hombre no hizo a los dioses a imagen y semejanza de los hombres, sino a imagen y semejanza de los animales.»
obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Materialismo

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